miércoles, 2 de febrero de 2011

OTRA VEZ LA EMIGRACIÓN


Por Fernando Garrido


Estas semanas atrás, leyendo atentamente la prensa y diversos foros de Internet, he comprobado con estupor que la España del siglo XXI está retrocediendo laboralmente con respecto al resto de Europa en muchísimos sentidos.

Esta dichosa crisis que no termina está haciendo que se repitan escenas vividas en los años 60, cuando cientos de miles de españoles dejaron nuestro país para buscar trabajo fuera de sus hogares, dejando atrás un país que lejos estaba de ser un sitio idóneo para vivir; y no había otro remedio que la salida del mismo buscando horizontes de prosperidad.

Los destinos del nuevo emigrante español son muy variados, pero es muy llamativo el caso alemán que, muy lejos de la realidad española, intenta resolver su problema de déficit nacional de profesionales especializados, contratando jóvenes europeos preparados, apostando así por el empleo como única salida a la crisis.

Alemania es una economía que creció en el pasado año en torno a un 4% y pretende reducir sus cifras de paro en 2011 a un 7%. Si estos datos los comparamos con los de España, la tasa de paro de la EPA en diciembre era de un 20,33% (4.700.000 parados) y la economía ha caído un -0,2% en 2010.

En Alemania necesitan nada más y nada menos que 800.000 trabajadores, eso sí, quieren a los más preparados. Buscan sanitarios, ingenieros, docentes y personal para hostelería y turismo de entre 25 y 35 años de edad, y así cubrir sus necesidades laborales más importantes.

En España, ya que no se vislumbra una recuperación económica próxima y como son mucho más valorados los profesionales fuera de nuestras fronteras, no les queda más remedio que salir del país, dejándolo huérfano de trabajadores competitivos. Así, cuando España se recupere de la crisis, se habrá quedado sin los trabajadores más preparados y tendremos que formar a un recambio generacional, volviendo a sufrir el retraso laboral que, cada ciertos periodos, se ve afectado por este tipo de movimientos migratorios.

Los datos son escalofriantes. En el último año, 120.000 españoles se han marchado a trabajar fuera de nuestras fronteras, a un lugar donde puedan desarrollar su labor profesional. Concretamente en Jaén ya se han marchado 8.784 personas. Estos no tenían trabajo cuando terminaron sus estudios o contemplaron el despido de sus compañeros y prefirieron apostar por lo seguro. En algunos casos vieron reducidos sus contratos, de indefinidos a temporales, hasta su finalización. Después, parados, han visto finalizar su prestación sin apenas vislumbrar ofertas que se adecuaran a sus perfiles y, finalmente, han tenido que hacer su petate y marcharse a otro país.

A España todavía le falta mucho tiempo para salir de la crisis, quizás más de lo que dicen los gobernantes; por lo que deben plantearse cambios profundos en el sistema laboral, cambiando el sistema de ayudas e incentivos; o fijarse en el modelo alemán de Merkel.

Ahora posiblemente no es tan importante la discusión sobre la jubilación a los 65 ó 67, sino el que estos compatriotas puedan trabajar en su país y no marcharse fuera. Estamos perdiendo a gente muy cualificada y un día no muy lejano no despegaremos como el resto de los países de la élite mundial porque careceremos de esa gente preparada que, a su vez, estará colaborando en el auge de un país distinto al nuestro; y eso nos dolerá aún más.

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